Puede que seas muy influyente en las redes sociales (o que creas que lo eres), y esto puede servirte para que algunas empresas se fijen en ti. Pero la relevancia profesional no se mide por el número de seguidores.

* El número de seguidores o la popularidad en las redes sociales ya no es un elemento diferenciador. Ser muy visible en el mundo 2.0 no te convierte en un buen profesional.

* La marca personal que construyes debe basarse en la autenticidad. Lo que marca la diferencia es la calidad del trabajo que estás mostrando en las redes y de qué manera las utilizas. La cuestión es si las usas como correa de transmisión de lo que puedes hacer.

* Debes trabajar muy bien acerca de lo que se va a saber de ti. Tienes que posicionarte adecuadamente. Es necesario que pongas mucha atención en cómo se van a buscar perfiles como el tuyo y has de preocuparte por el hecho de que sea coherente todo aquello que se puede encontrar acerca de ti.

* Las redes sociales te permiten dar muestras reales de tu trabajo, generando confianza y eliminando barreras de incertidumbre. Esto da consistencia a tus palabras proporcionando hechos, sin olvidar que Internet permite la creación de perfiles falsos, inflados o inventados.

Fuente: Expansión