CUANDO EL TIEMPO REQUIERE PLANIFICACIÓN

Son las diez. Hora de empezar la clase del curso de formación que impartirás durante los próximos dos o, quizá, tres meses. En la clase, doce alumnos esperan a que comiences a llenarles la cabeza de nuevos conocimientos. Un camino de posibilidades se te abre en ese momento, pero el tiempo corre en contra y es que a veces es difícil gestionar el tiempo con los conocimientos. Pero nosotros os damos algunos trucos para que podáis optimizar el tiempo de la mejor manera posible para que los resultados sean óptimos tanto para ti como docente como para los alumnos.

  • Lo primero es crear un clima participativo, amigable y de cercanía. Hay que tener en cuenta que, en los cursos de formación, hay disparidad de edades y, por lo tanto, la sensación de bienestar es fundamental para que haya una motivación en la continuación del proceso formativo para que se alcancen los objetivos con éxito.
  • Pero en esta cercanía, aunque suene incongruente, hay que incorporar un distanciamiento entre profesor y alumno. Es decir, las clases deben ser amenas, participativas, pero los alumnos no deben olvidar que el docente es el que impone las normas y que impera, por supuesto, el respeto mutuo.
  • Tras estas pequeñas claves, de sobra conocidas, pero que, a veces, se nos olvidan, nos centramos más en la parte académica. Es importante prepararse las clases con antelación, no desafiar el tiempo del que disponemos y adecuar nuestras actividades formativas al horario establecido. Pueden ser muchas horas de análisis del material didáctico, pero os merecerá la pena reducir los contenidos al tiempo del que disponéis.
  • Y para haceros más fácil la comunicación con los alumnos y la optimización del tiempo, una buena alternativa es enseñar a los alumnos a utilizar herramientas como el Google Drive. Con este almacenamiento en la nuble de Google podrás compartir el temario de la siguiente clase, así los alumnos podrán conocer de qué vas a hablar antes del inicio de la clase y, por lo tanto, lograrás que sea más fácil el desarrollo de la misma. Además, también puedes compartir con ellos documentos de apoyo para el transcurso del curso; vídeos; imágenes o herramientas útiles para el completo desarrollo de la clase. Una manera sencilla para mantenerse en contacto con los alumnos y agilizar las clases.
  • Otro punto a favor para los docentes es dedicar los últimos quince minutos de cada clase para introducir un debate abierto que motive a los alumnos a compartir sus ideas y a establecer esa interacción comunicativa entre ellos, tan necesaria para perder el miedo a las presentaciones orales en clase, al nerviosismo por hablar en público…además, estos debates permitirán una conexión con el docente al preguntar dudas y plantear nuevas alternativas posibles.
  • Introduce incoherencias, contradicciones, ideas que les provoquen reacciones, que les haga pensar, que les generen sorpresa, desconcierto y una incertidumbre que les motive a investigar. Eso hará que las siguientes clases, sean más ricas en conocimientos porque habrá una comunicación más interactiva y participativa entre profesor y alumno. En esta oportunidad sería óptimo la realización de preguntas coherentes y directas para que los alumnos fundamenten sus respuestas.
  • Enseña y haz partícipe a los alumnos de las herramientas tecnológicas disponibles para acercarse más a la realidad en la que vivimos porque ellas, son, sin duda, la realidad futura de nuestra sociedad y nos permite una comunicación rápida y eficaz y les abre un camino hacia ese futuro laboral que persiguen.
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