¿CÓMO RESOLVER CONFLICTOS EN EL AULA?

Cuando estás al frente de una clase donde la variedad de alumnos es heterogénea, te enfrentas a un sinfín de retos que es necesario gestionar a tiempo; y uno de ellos es, sin duda, los conflictos tanto personales, como entre compañeros, ya que éstos surgen en cualquier ámbito y es que son inherentes al ser humano. Ahora bien, lo primero es tener en cuenta cuatro valores que ayudarán a esa resolución de conflictos; lides que, sin duda, son oportunidades de aprendizaje tanto individual como socialmente: el respeto hacia los demás, el diálogo como búsqueda de soluciones, la toma de decisiones y la responsabilidad. Nosotros os damos una serie de pautas a tener en cuenta a la hora de resolver los conflictos en el aula.

1. Observa con detalle las actitudes de cada uno de los alumnos en clase; su comportamiento con el resto de compañeros; su participación en las cuestiones educativas; su implicación en tu trabajo como docente y la motivación con la que acude a las clases. Con estas observaciones, podrás conocer un poco más las necesidades de cada uno de ellos y las posibilidades que tendrás, a lo largo de los meses, para que su adaptación a la enseñanza sea lo más eficiente posible.

2. Para lograr el primer paso, es esencial la estimulación de la imaginación y la motivación de los alumnos: aprender a aprender. Tanto la capacidad imaginativa como la motivadora son, en ocasiones, dos universos alejados del sistema educativo, cuando en realidad deberían ir de la mano. Esta orientación os permitirá que, en caso de conflicto, haya una mayor comprensión y confianza para poder solucionar los problemas que se puedan ocasionar.

3. También es importante mantener una interacción entre profesor y alumno; aprender entre los dos, pero siempre respetando y sabiendo que los docentes tienen autoridad para enseñarte y prepararte para la vida real. Por ello, si hay algún alumno con problemas, sería conveniente mantener una tutoría individual con él para poder conocer el alcance de sus problemas e intentar que eso no influya en su proceso formativo; ofrecerle tu apoyo y mostrar interés en sus inquietudes, lo que ayudará a que su actitud sea más abierta y cercana.

4. Si nace un conflicto en el aula por un choque de opiniones, es conveniente crear una situación de debate para que, de manera pacífica, las partes enfrentadas trabajen para resolver el problema, indicándoles que, el diálogo propiciará un resultado beneficioso: el aprendizaje. Da tiempo, porque, a veces, las situaciones conflictivas necesitas un periodo lo suficientemente largo para que el razonamiento sea productivo. Y es que cuando las personas intentan resolver con buena actitud un conflicto, aprenden cosas nuevas acerca de ellas mismas y de los demás, independientemente que se logre o no una solución inmediata.

5. No hay que olvidar que las personas son todas diferentes y que dependiendo de las relaciones que hayan mantenido a lo largo de los años con personas, grupos e instituciones, les han impuesto sus perspectivas, recompensas y castigos, lo que ha contribuido, sin duda, a la formación de sus valores, habilidades y hábitos de
conducta. Por lo tanto, no todas las personas actuarán de la misma manera ante un conflicto y hay que saber gestionar esas emociones.

6. Como actividad resolutiva, divide la clase en dos grupos y expón un tema que pueda crear controversia entre los alumnos; ellos deben abrir un turno de debate y exponer, con argumentos, sus ideas. El profesor debe actuar como mediador, escuchando todo lo que ocurre en el aula y enseñar a tomar las necesidades más convenientes. De esta manera, se respetará la opinión del otro compañero y se mostrará que los conflictos, de manera pacífica, dan como resultado el aprendizaje.

7. Otra alternativa es relatar una situación que se puede dar en la vida diaria. Para ello, pide a los compañeros que escriban en una hoja, de manera anónima, la resolución de ese problema. Posteriormente, se leerá en clase cada una de esas ideas, de tal forma que se puedan conocer diferentes opiniones de un mismo caso. Esto reforzará la comprensión entre compañeros y las relaciones sociales.

8. Tras los debates, utiliza una ronda final de comentarios breves donde resuman la visión y el resultado de lo debatido en el aula.

9. Las actividades que realicéis para combatir los conflictos deben basarse en las experiencias y el conocimiento que tengan los participantes para que los alumnos experimenten, reflexionen y analicen las ideas que se dan a conocer en el aula.

10.  Sin duda, con la participación activa en debates, ejercicios y casos reales se aprende más sobre la vida porque, en ocasiones, principios imprescindibles en nuestra sociedad serían más difíciles de comprender utilizando otro método.

El conflicto es luz y sombra, peligro y oportunidad, estabilidad y
cambio, fortaleza y debilidad, el impulso para avanzar y el obstáculo
que se opone. Todos los conflictos contienen la semilla de la creación
y la destrucción. (Sun Tzi: “El arte de la guerra”, 480-211 a.c. Periodo
de los renos combatientes).

This entry was posted in Otros. Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *